Club de Motos Antiguas Granada

La MV Agusta DT de Fernando

                                                                                                                                                                  © Fernando Navarrete Sierra

Siempre quise restaurar una moto antigua que no fuera una scooter, ya que siempre tuve Vespas y actualmente poseo una Lambretta 200 con la que participo habitualmente en las salidas semanales del club. Tras dar muchas vueltas, un amigo me puso en contacto con el proprietario de una MV Agusta 235 DT de 1961 y también una MV Agusta 235 Deva del 66, ambas muy deterioradas e incompletas. El dueño había planeado restaurar sólo una, completándola con piezas de la otra. Sin  embargo, tras varios intentos, desistió del proyecto de restauración que había iniciado, debido a la dificultad de juntar las piezas de los diferentes modelos y, sobre todo, al deterioro de su salud. Las negociaciones avanzaron con lentitud, pero al final le compré las dos motos tal y como estaban y con la suerte de tenerlas documentadas. Asi podría intentar yo reanudar este proyecto abandonado, empezando desde cero.

 

Viendo que las dos estaban documentadas, pensé en rescatar ambas, si se podían completar, y así tener dos modelos diferentes, siendo el primero una DT 1ª serie, ya que este modelo empezó a fabricarse en el 1961, y el segundo la evolución de la 2ª serie de la DT, la Deva, que en sus diferentes versiones estuvo en producción hasta el año 1972.
Me encontré entonces frente a dos motos que fueron tocadas sin ningun concepto definido. Obviamente, el dueño anterior había tomado como base de su restauración la Deva del 66, pero utilizado una cantidad indeterminada de piezas provenientes de la DT del 61. Ante la dificultad de desenredar la mezcla de piezas, empezé buscando información, despieces y fotografias de motos originales para poder determinar lo que pertenecía a una y otra. Esta tarea no resultó ser nada fácil puesto que de esta marca existe muy poca documentación. Además, pedí la colaboración de gente del club con más experiencia que yo en estos menesteres. Comprobamos con cierta pena que la idea inicial de restaurar las dos motos solo era posible si se buscaban una buena cantidad de piezas que a ambas les faltaban. En vista de la dificultad de localización de piezas de recambio desistí, por ahora, hacer la Deva.

Puestos a la obra, decidimos identificar el trabajo que se había realizado ya y desmontar todo aquello que no tenía una explicación lógica. Aunque la Deva es la más bonita de las dos, decidi  restaurar la DT por ser la más antigua y también por ser un modelo más escaso.

Una vez desmontadas las dos motos, empecé con el proyecto, que fue bautizado con el nombre de “Meriyo 61” en deferencia a mi esposa que se llama así, y 61 por el año de su matriculación. Con todas las piezas clasificadas y definidas según su estado de uso y conservación, le entregué el motor a nuestro experto en  la materia, el amigo Luís Dominguez, quién se iba a encargar de reparar, ajustar y montar la parte mecanica, así como del ajuste y montaje de la suspensión delantera.

En tanto que los trabajos de montaje iban adelante, el cuadro y las demás piezas de la carrocería fueron llevados al taller de pintura. Varias piezas pasaron por el tornero, bien para ser reparadas o bien, refabricadas, ya que su estado aconsejaba refabricarlas, antes que intentar repararlas.

También he buscado piezas que faltaban o no ajustaban exactamente, y fabricando las que no tenian arreglo ni se podían encontrar originales. Se han realizado todas las adaptaciones pertinentes para que la moto sea una verdadera máquina de precisión y belleza.

Esta joya de la mecánica ha sido posible gracias a las distintas manos que han colaborado en la confección de esta maravillosa motocicleta. Muy pronto la pondremos en marcha y disfrutaremos con su rugir, comodidad y seguridad.

 


© Enrique Svenson. Todos los derechos reservados. Creado 2013